image

DOLOR CRONICO ONCOLÓGICO. TRATAMIENTO

Modificada en Mayo de 2015

Documento en PDF

El dolor es un síntoma frecuente en la evolución del cáncer, afectando a un 70% de los pacientes a lo largo de la enfermedad y produciendo una merma considerable en la funcionalidad y la calidad de vida.

Sus características pueden variar en función de las estructuras y mecanismos implicados en su aparición, adquiriendo con frecuencia carácter crónico como consecuencia del avance de la enfermedad y de las medidas empleadas en frenar su evolución. Debe realizarse un tratamiento farmacológico adaptado al tipo e intensidad del dolor y hacer un uso juicioso y precoz de las técnicas intervencionistas y la radioterapia en aquellos casos en los que esté indicado, con el fin de optimizar el control analgésico y minimizar los efectos secundarios.

Suele ir asociado al tratamiento etiológico causante del proceso y acompañado de la valoración integral del paciente que incluya el entorno, social y psicológica.

Uno de los principales factores implicados en su elevada incidencia es la ausencia de identificación del mismo, siendo percibido por los pacientes como algo inherente a la enfermedad y con menos importancia para el clínico que otros síntomas más físicos o tangibles. El miedo a la dependencia a fármacos, a que se desarrolle tolerancia y no sean efectivos si el dolor se agrava, o a que suponga un signo de progresión de la enfermedad son alguno de los temores que llevan al paciente a no comunicar la existencia de dolor.

El dolor repercute de forma marcada en el estado funcional y psicológico del paciente, traduciéndose en un empeoramiento en la calidad de vida y sus relaciones personales, así como ansiedad, depresión y trastornos del sueño. Es necesario adoptar tratamientos analgésicos adecuados y el desarrollo de maniobras de afrontamiento que eviten que el paciente caiga en el catastrofismo y logre adoptar un papel activo en el manejo del dolor. Por todo ello resulta fundamental que el equipo médico-quirúrgico y la enfermería a cargo del paciente mantengan una evaluación constante del nivel de confort del paciente y estén alerta a signos indirectos de la presencia de dolor

Entre las causas del dolor se encuentran tanto la propia afectación orgánica por la enfermedad, como la progresión de la misma con la infiltración de tejidos adyacentes o distantes, como sucedería en el caso de las metástasis

El dolor puede presentarse en muy diferentes localizaciones y formas según el mecanismo implicado. Así podemos distinguir en estos pacientes:

DOLOR NOCICEPTIVO: provocado por lesión tisular. Puede dividirse en:

Somático: ocasionado por lesión de huesos, articulaciones o músculos, frecuentemente por lesiones metastásicas. Es descrito como un dolor agudo y bien localizado.

Visceral: producido por invasión de órganos abdominales o pélvicos. Se manifiesta como dolor difuso, opresivo y mal localizado. Puede ser referido a un área cutánea a distancia que tenga la misma inervación.

DOLOR NEUROPÁTICO: por lesión nerviosa periférica o central por compresión, sección, hemorragia, mecanismos químicos, etc. Ocasiona dolor de carácter quemante, con sensación de electricidad, hipoestesia o disestesia. Puede aparecer como complicación tras la cirugía, radioterapia o quimioterapia, así como por afectación del plexo lumbosacro.

DOLOR PSICOGÉNICO: dolor mediado fundamentalmente por factores psicológicos. Resulta poco frecuente en pacientes afectados por cáncer y debería ser un diagnostico de exclusión una vez descartadas otras causas de dolor.

 

CUADROS DOLOROSOS FRECUENTES

POR LOCALIZACIÓN ANATÓMICA

DOLOR ABDOMINAL. Su forma de presentación puede ser muy variable según su origen. Es frecuente la aparición de dolor abdominal secundario a obstrucción intestinal, por las metástasis hepáticas o por carcinomatosis peritoneal

DOLOR PÉLVICO. Como consecuencia de la aparición de metástasis óseas, infiltración de tejidos a nivel presacro o en forma de dolor neuropático por afectación del plexo lumbosacro.

DOLOR PERINEAL

 

POR MECANISMO ETIOLÓGICO CONOCIDO

DOLOR SECUNDARIO A QUIMIOTERAPIA.La neuropatía inducida por quimioterapia (NIQ) es la complicación neurológica más frecuente del tratamiento del cáncer y afecta aproximadamente a un tercio de los pacientes.

La respuesta a fármacos antineuropáticos tradicionales como amitriptilina, nortriptilina, lamotrigina y gabapentina es pobre.

DOLOR SECUNDARIO A RADIOTERAPIA. Los pacientes sometidos a radioterapia abdominal pueden desarrollar cuadros de enteritis o proctitis rádica, en los que el dolor puede acompañar a síntomas digestivos como nauseas, vómitos, diarrea o tenesmo.

 

POR CARACTERÍSTICAS TEMPORALES

DOLOR IRRUPTIVO. Se define como un dolor episódico de carácter intenso, inicio rápido y corta duración (media de 30 minutos) que se diferencia claramente dentro de un dolor basal relativamente estable.

DOLOR POR FINAL DE DOSIS. Se produce al acercarse el final del intervalo de dosificación, antes de la siguiente toma, y es un signo de infradosificación.

  

EVALUACIÓN DEL DOLOR

Aunque con marcadas limitaciones, la escalera analgésica de la OMS continúa siendo el pilar básico en el tratamiento del dolor en el paciente por cáncer cuyo objetivo fundamental es el confort del paciente.

Para ello tratamos de evaluar la intesidad del dolor para ello utilizamos:

 

LA ESCALA NUMÉRICA,

Escala numerada del 1-10, donde 0 es la ausencia y 10 la mayor intensidad, el paciente selecciona el número que mejor evalúa la intensidad del síntoma (Figura 1)

LA ESCALA VISUAL ANALÓGICA (EVA O VAS)

Permite medir la intensidad del dolor con la máxima reproductibilidad entre los observadores. Consiste en una línea horizontal de 10 centímetros, en cuyos extremos se encuentran las expresiones extremas de un síntoma. Se mide con una regla milimetrada. La intensidad se expresa en centímetros o milímetros. (Figura 2).

 

Sin dolor __________________________________________ Máximo dolor

 

Figura 2.- ESCALA ANALÓGICA VISUAL

 

LA ESCALA DE CARAS DE WONG-BAKER, para niños a partir de los tres años y adultos donde la comunicación sea compleja. (Figura 3)

 

TRATAMIENTO DEL DOLOR.

 

LA ESCALERA ANALGÉSICA DE LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD (OMS)

La OMS diseñó un método simple, validado y efectivo para asegurar una terapia razonable para el dolor por cáncer. Este método es efectivo para aliviar el dolor en aproximadamente el 90% de los pacientes con cáncer y en más del 75% de los pacientes terminales con cáncer. Este manejo está basado en el concepto de una escalera analgésica.

Los cinco conceptos esenciales de la terapia farmacológica de la OMS para el dolor por cáncer son:

Por vía oral.

Por horario.

Con la escalera.

De manera individual

Con atención al detalle.

 

El primer peldaño de la terapia para el dolor leve a moderado es el uso de acetaminofén, aspirina u otro aine. 

El paracetamol y los antiinflamatorios no esteroideos son los analgésicos de elección en caso de dolor leve, así como en el dolor moderado a intenso en combinación con opioides, debido a que su uso conjunto potencia su efecto. Poseen efecto techo, lo que implica que por encima de su dosis máxima no aumenta su eficacia pero sí el riesgo de efectos secundarios.

Se pueden usar adyuvantes para aumentar la eficacia analgésica o bien para tratar síntomas asociados que exacerban el dolor y proporcionar una actividad analgésica adicional en los diferentes tipos de dolor.

Resulta fundamental conocer sus efectos a nivel cardiovascular, renal o digestivo entre otros a la hora de prescribirlos a pacientes con factores de riesgo (enfermedad cardiovascular conocida, hipertensión, insuficiencia renal o hepática, antecedentes de úlcera o sangrado digestivo).

 

Cuando el dolor persiste o aumenta, se le debe agregar al aine (no sustituir) un opioide, como la codeína o la dihidrocodeína. 

Los opioides en este peldaño son comúnmente administrados en combinaciones fijas con acetaminofén y aspirina, dado que esta combinación proporciona analgesia adicional. Pero los productos con combinaciones fijas pueden ser de utilidad limitada por la dificultad para manejar cada medicamento por separado. Por ejemplo algunas combinaciones tienen un contenido bajo de opioide pero un contenido elevado de acetaminofén o de AINE, pudiendo producir toxicidad relacionada con la dosis del AINE.

Su efecto analgésico se ve en ocasiones ensombrecido por la aparición de somnolencia o trastornos digestivos como nauseas, vómitos y estreñimiento.

 

si el dolor es persistente de moderado a intenso debe tratarse con un opioide más potente. 

Usualmente morfina, tapentadol, oxicodona, hidromorfona, metadona, fentanilo.

Debido a su facilidad de administración y efectividad es recomendable utilizar la vía oral siempre que sea posible, reservando las vías subcutánea e intravenosa para los casos en los que la vía oral no sea posible o en el tratamiento los periodos de agudización. En general resulta aconsejable comenzar con presentaciones de morfina oral rápida administrada cada 4 horas e ir ajustando la dosis mediante incrementos del 50% cada 24 horas hasta alcanzar la dosis efectiva, teniendo en cuenta que no tiene dosis techo. Una vez controlado el dolor se puede pasar a una formulación de morfina retardada cada 12 o 24 horas para mayor comodidad del paciente.

En los últimos años se han ido desarrollando un número creciente de formulaciones con diferentes vías de administración y biodisponibilidad que intentan adaptarse a las diferentes necesidades de cada paciente.

Algunas presentaciones comercializadas actualmente son:

 

Vía oral: disponemos de presentaciones de liberación:

Inmediata (morfina y oxicodona) que pueden ser administradas cada 4 horas, y

Prolongada de 12 horas de duración (oxicodona, tapentadol e hidromorfona) o 24 horas (hidromorfona).

Recientemente se ha comercializado una combinación de oxicodona con naloxona que ha demostrado disminuir la incidencia de estreñimiento asociado a su consumo.

 

Vía transdérmica: comercializados actualmente parches de fentanilo y buprenorfina. Resultan especialmente útiles en aquellos pacientes con dificultades para la deglución, trastornos gastrointestinales o cuando no se puede garantizar un cumplimiento adecuado (como en el caso de pacientes ancianos). Es importante colocar el apósito sobre piel limpia y seca para optimizar su adherencia y rotar el lugar de aplicación para disminuir el riesgo de reacciones cutáneas locales. Este tratamiento no es adecuado en caso de dolor inestable o con componente irruptivo frecuente, debido a que su inicio de acción lento (aproximadamente 12 horas) y su acción residual de hasta 17 horas tras su retirada no permiten realizar ajustes rápidos de dosis. La principal ventaja de esta formulación reside en la estabilidad de los niveles plasmáticos alcanzados, que permite su administración cada 72h, aunque en hasta un 25% de los pacientes puede ser necesaria su aplicación cada 48 horas.

 

El fentanilo y la buprenorfina transdérmicos difieren fundamentalmente en que mientras el primero es un agonista opioide puro, el segundo es un agonista parcial. Esto hace que a diferencia del fentanilo, la buprenorfina tiene una dosis máxima recomendada de 140 µg/hora (dos parches de 70 µg/hora). En los pacientes que presentan abuso de opioides, la sustitución con buprenorfina puede prevenir el síntoma de abstinencia

 

El tratamiento para el dolor persistente relacionado con el cáncer debe administrarse por horario con dosis adicionales según la intensidad del dolor, pues la administración por horario mantiene un nivel constante de fármaco y ayuda a prevenir la reaparición del dolor. 

Cuando los pacientes con dolor moderado a severo son vistos por primera vez por el clínico deben iniciarse en el segundo o el tercer peldaño de la escalera.

Derivar a unidad del dolor sino se consigue un adecuado control del mismo

 

De forma resumida:

PRIMER ESCALÓN:

ANALGÉSICOS NO OPIOIDES: paracetamol, metamizol (dolor visceral).

AINES (y AAS): de elección en dolor óseo/metastásico.

Se pueden añadir fármacos coadyuvantes.

 

SEGUNDO ESCALÓN: OPIOIDES DÉBILES

CODEÍNA (+/- PARACETAMOL), DIHIDROCODEÍNA.

TRAMADOL (de elección): ajustar dosis con comprimidos de absorción normal, luego pasar a formulación retard +/- gotas de rescate.

Pueden añadir fármacos del primer escalón.

Pueden añadir fármacos coadyuvantes.

 

TERCER ESCALÓN: OPIOIDES POTENTES

MORFINA: Si no tomaba opioides empezar con dosis bajas: 30-60 mg/día    

Si ya tomaba convertir la dosis e ir subiendo la dosis (30-50%/24-48h) hasta control de dolor.

Es mejor ajustar dosis con comprimidos liberación rápida y pasar después a liberación prolongada.

Elegir la morfina entre otros opioides porque se puede empezar con dosis menores (2,5-5 mg/4h con morfina liberación rápida ó 10 mg/12 h de liberación retardada).

FENTANILO:La vía transdérmica preferible en dolor crónico estable, en tumores de cabeza y cuello o intolerancia de la vía oral.

La formulación transmucosa se puede utilizar como rescate en agudizaciones del dolor.

TAPENTADOL:  Si no tomaba opioides empezar con dosis bajas: 25-50 mg/día (aunque hay que tener en cuenta que la dosis efectiva es de 50mg/ dos veces al día)

OXICODONA:    Si no tomaba opioides empezar con dosis bajas: 5-10 mg/día (Titular con incrementos del 25-50%, teniendo en cuenta que la dosis efectiva debe de tomarse, al menos, dos veces al día).

Existe una combinación de oxicodona con naloxona que ha demostrado disminuir la incidencia de efectos secundarios.

Puede añadir fármacos del 1º escalón o adyuvantes.

No se recomienda mezclar opioides

 

FARMACOS

ANTI-INFLAMATORIOS NO ESTEROIDEOS (AINES)

Los AINES se usan como terapia inicial en el dolor leve. Pueden ser usados en combinación con opioides y analgésicos adyuvantes si la intensidad del dolor aumenta.

Los AINES disminuyen los niveles de mediadores inflamatorios que se generan en el sitio de la lesión tisular al inhibir la ciclooxigenasa, la cual cataliza la conversión de ácido araquidónico a prostaglandinas y leucotrienos. Estos mediadores sensibilizan los nervios a los estímulos dolorosos. Aunque los AINES pueden también ejercer acciones en el sistema nervioso central, pero no activan los receptores opioides y por lo tanto producen analgesia por un mecanismo diferente. Por lo tanto:

La adición de AINES o acetaminofén a los analgésicos opioides puede lograr un “efecto ahorrador” de forma que una dosis menor de opioides puede aliviar el dolor con menos efectos secundarios.

En comparación con los opioides, los AINES tienen un espectro diferente de toxicidad. Usados como agentes únicos los AINES tienen efecto máximo o tope en su potencial analgésico, y por lo tanto no se recomienda el uso de dosis más altas que las especificadas.

Los salicilatos no acetilados no afectan marcadamente la agregación plaquetaria y no alteran el tiempo de sangrado.

La aspirina, el prototipo de los salicilatos acetilados, produce inhibición irreversible de la agregación plaquetaria, lo que puede prolongar el tiempo de sangrado varios días después de la ingestión.

Otros AINES producen inhibición reversible de la agregación plaquetaria, la cual persiste mientras el fármaco esté presente en la circulación sistémica. Por lo tanto con la excepción de los salicilatos no acetilados mencionados, los AINES deben ser evitados en pacientes trombocitopénicos o con alteración en la coagulación.

Los AINES se unen ampliamente a las proteínas plasmáticas y por lo tanto pueden desplazar otros fármacos como la cumarina, metotrexato, digoxina, ciclosporina, hipoglucemiantes orales y derivados de las sulfamidas. Estas alteraciones pueden aumentar los efectos terapéuticos o tóxicos de cada uno de éstos fármacos.

El uso de AINEs se asocia con toxicidad gastrointestinal leve (dispepsia, ardor epigástrico, náusea, vómito, anorexia, diarrea, estreñimiento, flatulencia, sensación de plenitud, dolor epigástrico y abdominal) o graves (sangrado, ulceras, perforación). Los efectos graves no siempre son precedidos por efectos gastrointestinales menores; los pacientes deben ser informados de la importancia de vigilar cualquier síntoma gastrointestinal.

Efecto gastrolesivo: Ibuprofeno< Diclofenaco< Naproxeno

Las toxicidades hepáticas y renales pueden ocurrir en cualquier momento durante el tratamiento con AINES, pero es más común durante el uso crónico.

El riesgo de toxicidad renal es mayor en pacientes con edad avanzada, enfermedad renal preexistente, insuficiencia cardiaca, alteraciones en la función hepática, hipovolemia y terapia concomitante con otros fármacos nefrotóxicos como los diuréticos o con niveles altos de angiotensina II o catecolaminas.

Los efectos antipiréticos y antiinflamatorios de los AINES pueden enmascarar los síntomas y signos usuales de infección.

Aunque los AINES son efectivos para aliviar el dolor leve y tienen “efecto ahorrador de opioides” en el dolor moderado a severo, su uso debe monitorizarse cuidadosamente para detectar tempranamente efectos secundarios.

No es posible predecir que AINE será mejor tolerado por un paciente en particular; ninguno ha demostrado superioridad sobre otros para aliviar el dolor. Una vez seleccionado, la dosis debe aumentarse hasta que el dolor haya sido aliviado o la dosis máxima recomendada haya sido alcanzada. La duración de la analgesia no siempre se correlaciona con la vida media plasmática de los AINES, es por ello que la respuesta del paciente debe guiar al clínico en seleccionar el intervalo de administración. Debido a que los AINES y los analgésicos adyuvantes tienen efecto tope en su eficacia, si un paciente no responde a la dosis máxima de un AINE, otro AINE debe iniciarse antes de suspender esta clase de analgésicos. La selección inicial de un AINE debe basarse en la eficacia, seguridad y costo relativo.

 

PARACETAMOL

Dosis: 1gr/ 6- 8 horas/ vía oral o iv.

El acetaminofén (paracetamol) está incluido en el grupo de los AINES, a pesar que su efecto antiinflamatorio es escaso, tiene una potencia analgésica y características farmacológicas similares a los AINES. Una ventaja importante del acetaminofén es que no afecta la función plaquetaria, lo que hace que tenga menos riesgos cuando se usa en pacientes trombocitopénicos.

Efectos adversos: a dosis terapéuticas ligero aumento de las enzimas hepáticas. Sobredosis (10- 15 g y en enólicos > 4 g) pueden producir necrosis hepática potencialmente irreversible y su toxicidad hepática es dosis dependiente. Su uso crónico condiciona daño renal (retención hidrosalina, HTA, nefritis intersticial crónica).

 

METAMIZOL

Dosis: 1- 2 gr/ 6 horas/ im, oral, iv lenta.

Presenta acción analgésica y también espasmolítica.

Efectos adversos: agranulocitosis (riesgo relativo a tener en cuenta: 1.1 casos por millón); a dosis altas (2g) llega a producir lesiones gástricas; a dosis más altas: decaimiento, hipotensión, aturdimiento. Por vía endovenosa: riesgo de hipotensión y colapso cardiovascular.

Incluido en este grupo, a pesar que su efecto antiinflamatorio es escaso, tiene una potencia analgésica y características farmacológicas similares a los AINES, Una ventaja importante en comparación con los otros AINES es que no afecta la función plaquetaria y puede ser de elección en pacientes trombocitopénicos.

 

 

Dosis (mg)

Intervalo (h)

Dosis máxima (mg/d)

Paracetamol

500-1000

6-8

4000

Metamizol

1000-2000

6-8

6000

Dexketoprofeno

50

8-12

150

Ketorolaco

10-30

4-6

90

Diclofenaco

50-75

8-12

150

Ibuprofeno

400-600

8

1200

Naproxeno

500

12

1000

Tabla 1. DOSIS HABITUALES DE LOS FÁRMACOS NO OPIOIDES Y OPIOIDES DÉBILES MÁS FRECUENTEMENTE UTILIZADOS.

 

CORTICOESTEROIDES

Los corticoesteroides producen gran variedad de efectos que incluyen mejoramiento del estado de ánimo, actividad antiinflamatoria, actividad antiemética y estimulación del apetito.

Estos efectos pueden ser benéficos en el manejo de la caquexia y de la anorexia en enfermedades terminales. Los corticoesteroides también reducen el edema cerebral y espinal y son esenciales en el manejo de urgencias ocasionadas por aumento de la presión intracraneal y por compresión epidural de la medula espinal.

Los esteroides son parte de la terapia estándar para el tratamiento de la compresión de la medula espinal por tumor y también son efectivos para reducir el dolor secundario a edema perineural y compresión de las raíces nerviosas. La dexametasona (16 a 24 mg/día) o la prednisona (40 a 100 mg/día) pueden ser añadidos a los opioides para el manejo del dolor en la plexopatía braquial o lumbosacra. Los efectos indeseables que pueden ocurrir durante la terapia prolongada con esteroides son miopatía, hiperglicemia, aumento de peso y disforia.

 

OTROS COADYUVANTES ANALGÉSICOS

Antidepresivos:

Útiles en el dolor de características neuropáticas, además de como coadyuvantes dentro de una terapia multimodal. Presentan efecto analgésico independiente de su acción antidepresiva, pudiendo considerarse de elección en aquellos pacientes que presenten un síndrome depresivo. Los más utilizados son los antidepresivos tricíclicos (la amitriptilina). Algunos de sus efectos adversos son los debidos a su acción anticolinérgica (boca seca, retención urinaria, estreñimiento, etc.), la somnolencia y la confusión, estando contraindicados en pacientes con epilepsia, fallo cardiaco y bloqueos de la conducción cardiaca. Los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina y noradrenalina (duloxetina y venlafaxina) también se han mostrado útiles.

Anticomiciales:

Al igual que los antidepresivos su indicación principal se encuentra en el dolor neuropático. La gabapentina y la pregabalina son los más ampliamente empleados. Se han asociado con mejoría en la calidad de sueño y éste último podría ser de elección en pacientes con ansiedad debido a su efecto ansiolítico. Sus efectos secundarios más frecuentes incluyen la somnolencia, mareo, nauseas, aumento de peso y edemas periféricos. Otros anticonvulsivantes como la carbamazepina y la oxcarbazepina, son considerados fármacos de segunda línea en pacientes oncológicos.

Lidocaína tópica:

Su uso en forma de apósitos es útil en dolor neuropático oncológico, especialmente en aquellos casos en los que la alodinia juega un papel importante. Se ha postulado su uso en cicatrices de herida quirúrgica dolorosa, como es el síndrome doloroso postmastectomía, y en neuropatía secundaria a quimioterapia. Pueden producir irritación cutánea. Su mínima absorción sistémica hace improbable la interacción con otros fármacos.

Capsaicina tópica:

Fármaco con el que se ha corroborado alivio del dolor neuropático periférico no diabético de hasta 12 semanas de duración. Recientes publicaciones sugieren su posible indicación en pacientes con dolor neuropático secundario a quimioterapia. Una de sus principales ventajas es la comodidad de aplicación al administrarse cada 3 meses, si bien suele ser necesaria la aplicación previa de anestésico local tópico para disminuir las molestias asociadas a la misma.

Cannabinoides:

Aunque actualmente su única indicación aprobada en España es el tratamiento de la espasticidad secundaria a la esclerosis múltiple. Sus efectos antieméticos y estimuladores del apetito han llevado a su uso compasivo en pacientes oncológicos.

Bifosfonatos:

Alivian el dolor ocasionado por las metástasis óseas, reservando su uso para aquellos casos refractarios a los analgésicos habituales debido a su asociación con fracturas patológicas (no se recomienda su uso en pacientes que hayan presentado una fractura reciente), la osteonecrosis mandibular, la estomatitis y los trastornos inflamatorios oculares. También se ha relacionado su empleo con el cáncer de esófago y, aunque no ha podido ser confirmado, no se aconseja su prescripción en pacientes con esófago de Barret.

COADYUVANTES ANALGÉSICOS

 

Gabapentina

 

100-300mg/24h

 

↑100-300mg/24h (en tomas cada 8h)

 

3600mg/24h

Pregabalina

25-75mg/24h

↑75-150 mg/3d

600mg/24h

Amitriptilina

10-25 mg/24h

↑25mg/7d

150mg/24h

Duloxetina

30mg/24h

↑30mg/7d

120mg/24h

Lidocaína tópica

 

 

Máximo 3 apósitos 12h al día/24h

Capsaicina tópica

 

 

4 apósitos /90d

Dexametasona

8-40mg/24h

 

Ajustar dosis a mínima necesaria

Tabla 2. DOSIS DE INICIO Y MANEJO HABITUAL DE LOS PRINCIPALES FÁRMACOS COADYUVANTES UTILIZADOS EN EL TRATAMIENTO DEL DOLOR

 

OPIOIDES

Los opioides son la clase más importante de analgésicos en el manejo del dolor moderado a intenso debido a su efectividad, dosificación fácil y relación riesgo/beneficio favorable. 

Los opioides producen analgesia al unirse a receptores específicos dentro y fuera del SNC. Los analgésicos opioides se clasifican en agonistas puros, agonistas parciales, agonistas-antagonistas, dependiendo de la actividad intrínseca sobre el receptor.

Los agonistas puros comúnmente usados incluyen Morfina, Tapentadol, Hidromorfona, Codeína, Tramadol, Oxicodona, Hidrocodona, Metadona, y Fentanilo. Estos opioides se clasifican como agonistas puros porque no tienen tope en su eficacia analgésica y no revierten o antagonizan los efectos de los otros opioides dentro de su clase cuando se administran simultáneamente. Los efectos secundarios incluyen estreñimiento, nausea, retención urinaria, confusión, sedación y depresión respiratoria. La incidencia y severidad de los efectos secundarios son diferentes para cada producto.

El Tapentadol es un nuevo y potente analgésico opioide con acción central potente con propiedades agonistas del receptor mu y propiedades adicionales de inhibición de la recaptación de la noradrenalina

La Buprenorfina es un agonista parcial. Tiene relativamente una eficacia intrínseca relativamente baja en el receptor opioide en comparación con los agonistas puros y tiene una dosis máxima recomendada en ficha técnica.

Los agonistas-antagonistas en uso clínico incluyen Pentazocina, Butorfanol, Dezocina y Nalbufina. Estos fármacos tienen techo para la analgesia. En contraste con los agonistas puros, bloquean la analgesia opioide en un tipo de receptor (mu) o son neutrales en este receptor, mientras que simultáneamente activan un receptor opioide diferente (kappa). 

Pacientes que estén recibiendo agonistas puros no deben recibir un opioide agonista-antagonista pues al hacerlo se puede precipitar un síndrome de abstinencia y aumentar el dolor.

La morfina es el opioide más comúnmente usado en el tratamiento del dolor moderado a intenso por su disponibilidad en una gama amplia de presentaciones, por su farmacocinética y farmacodinamia bien definidas y su relativo bajo costo.

La Meperidina puede ser útil por periodos cortos (ej. por pocos días) para tratamiento del dolor agudo y el manejo de los temblores inducidos por medicación, pero generalmente se debe evitar en pacientes con cáncer debido a su corta vida media de acción (2.5-3.5 h) y a su metabolito tóxico, la normeperidina. Este metabolito se acumula, especialmente cuando la función renal esta alterada y produce estimulación del SNC que puede llevar a disforia, agitación y convulsiones. La meperidina no debe usarse cuando se requiere el uso crónico de un opioide.

En las tablas 3 y 4 podemos conocer los opioides menores y mayores con sus características:

LOS OPIOIDES MENORES Y SUS CARACTERÍSTICAS

FÁRMACO

PRESENTACIONES

DOSIFICACIÓN

EFECTOS 2 arios

INTERACCIONES

CODEINA

Comprimidos

Jarabe

10-60 mg/cada 4-6-8 horas vía oral

Dosis máxima 120 mg/día (En paliativos hasta 240 mg/d)

Estreñimiento, Nauseas, vómitos, vértigos.

 

En insf. Hepática y renal disminuir 25-50%

 

NO usar en EPOC, Asma, depresión respiratoria, colitis psudomembranosa. Menores de 1 año

Efecto sinérgico con paracetamol

 

60 mg codeína= 30 mg codeína + 650 mg paracetamol= 50 mg Tramadol

TRAMADOL

Liberación inmediata:

Ampollas, capsulas, solución, gotas

 

Liberación retardada: Comprimidos 50, 75, 100, 150, 200 cada 12 h

400 mg/día

Sudoración, taquicardia, hipotensión, cefalea, somnolencia.

Reducción motilidad intestinal

 

Escasa dependencia.

 

Inhibición de la recaptación de la serotonina (ISRS) y noradrenalina (ISRN)

 

Reducir la dosis 50% en ancianos. Evitar en menor 1 año.

 

Ineficacia al asociar Carbamazepina.

 

NO usar en: Insuficiencia respiratoria grave, síndrome de abstinencia

ISRS (Paroxetina, Sertralina), ISRN. Riesgo de síndrome serotoninérgicos y aumento de la toxicidad de tramadol.

 

Riesgo de hemorragia con Anticonceptivos orales

 

 

Adaptado de www.1aria.com y Díez Cagigal R (2014). Guía de manejo del paciente oncológico en Atención Primaria y Atención Domiciliaria. Biblioteca Pierre Fabre de Atención Primaria. You & Us SA. Madrid.

Tabla 3.- LOS OPIOIDES MENORES Y SUS CARACTERÍSTICAS

 

LOS OPIOIDES MAYORES Y SUS CARACTERÍSTICAS

FÁRMACO

PRESENTACIONES

DOSIFICACIÓN

EFECTOS 2 arios

INTERACCIONES

 

MORFINA

Liberación inmediata: Ampollas

Cada 4 h

Euforia,

 Metoclopramida: Aumenta el efecto de los de liberación sostenida

 

Ranitidina: Confusión, agitación, desorientación.

 

Antidepresivos tricíclico. Aumento efecto de la morfina

 

Sertralina: Aumento de la toxicidad del antidepresivo

 

Cimetidina: Riesgo de toxicidad de la morfina

 

Rifampicina: Disminución de la actividad analgésica.

 

Anticonceptivos orales: Reducción analgesia o s. de abstinencia

 

Liberación rápida: /6h

Sevredol

10-20mg

Sin tratamiento previo con opioides: 5mg/4h

En tratamiento previo con opioides: 10mg/4h

Oramorph

Solución de morfina

 

Liberación retardada, /12h

MST 10, 15, 30, 60, 100, 200 mg

Sin tratamiento previo con opioides: 10-15mg/12h

En tratamiento previo con opioides 2º escalón: 30mg/12h

 

FENTANILO TRANSDÉRMICO

 

 

 

 

Presentaciones: 12,5-25-50

75-100

Cambio de parche /72h

 

Hace falta 17 horas para eliminar el 50% del parche

Sin tratamiento previo con opioides: 12,5mg/72h

 

Tratamiento previo con opioides 2º escalón: 25mg/72

 

Paciente en tratamiento previo con morfina: mg morfina en 24h 0,5=dosis fentanilo en mg

 

Retirar de forma gradual el tratamiento previo, eficacia del parche a las 24 horas.

El de mayor capacidad depresora respiratoria y aumento presión intrabiliar

 

 

Poco estreñimiento

 

Contraindicado en menores de 12 años o menores de 18 años con menos de 50 Kg

 Aumento de absorción con aumento de temperatura local y corporal (riesgo de intoxicación)

 

Riesgo de toxicidad asociado a cimetidina, anestésicos gaseosos y macrólidos

 

Disminución eficacia de rifampicina

 

Riesgo de toxicidad por Amiodarona 

CITRATO DE FENTANILO COMPRIMIDO

Transmucoso oral comprimido para chupar

Effentora 100, 200, 400, 600, 800 µg

Actiq 200, 400, 600, 800, 1200, 1600 µg

Se empieza a titular desde la dosis inicial inferior (200 µg)

 

Tiempo de aplicación: 15 min, sino alivia administrara segunda dosis igual.

Poco estreñimiento

 

 

Precisa colaboración del paciente para su toma (saliva, no masticar)

 

Puede retirarse durante la administración

 

Tiempo de acción entre 15-40 min 

FENTANILO COMPRIMIDO SUBLINGUAL

Sublingual

Abstral 100, 200, 300, 400, 600, 800 µg

Se empieza a titular desde la dosis inicial inferior (100 µg)

 

Tiempo de aplicación: 15-30 min, sino alivia administrara segunda dosis según la primera

Si de 100 a 300 µg dar 100 µg

Si de 400 a 600 µg dar 200 µg

 

Poco estreñimiento

 

No superar los 4 comprimidos al día

Administración directamente bajo la lengua en la parte más profunda con saliva. No masticar, ni tragar

 

No comer ni beber hasta estar disuelto todo el comprimido

 

Tiempo de acción entre 20-240 min

 

FENTANILO SPRAY NASAL

Pecfent Transmucoso nasal 100, 400 µg/pulv

Acción inmediato

Poco estreñimiento

 

El fentanilo más rápido.

 

Tiempo de acción entre 4-20 min

 

FENTANILO NASAL SOLUCIÓN

Instanyl 50, 100, 400 µg/dosis

Acción inmediato

Poco estreñimiento

El fentanilo más rápido

OXICODONA

Liberación rápida: capsulas, ampollas, solución/ 4 horas

 

Liberación prolongada, /12 h

Oxycontin® 10, 20, 40, 80 mg

Sin tratamiento previo con opioides: 5mg/12h

En tratamiento previo con opioides 2º escalón: 1omg/12h

Paciente en tratamiento previo con morfina: mg morfina en 24h 0,5

Estreñimiento

 

NO usar en: Íleo paralítico, Traumatismo cráneo encefálico, EPOC, Asma, Bronquitis, Insuficiencia hepática

 

 

No recomendado en menores de 20 años

 

Disminuir 30-50% en caquexia

OXICODONA + NALOXONA

 

Liberación prolongada /12 h,

Targin®5/2,5, 10/5, 20/10, 40/20 mg

Sin tratamiento previo con opioides: 5mg/12h

En tratamiento previo con opioides 2º escalón: 10 mg/12h

Paciente en tratamiento previo con morfina: mg morfina en 24h 0,5

 

Menor estreñimiento

 

NO usar en: Íleo paralítico, Traumatismo cráneo encefálico, EPOC, Asma, Bronquitis, Insuficiencia hepática

 

No recomendado en menores de 20 años

 

Disminuir 30-50% en caquexia

BUPRENORFINA

 

 

Parches

Presentaciones:

Transtec® 35, 52,5 y 70mg

Cambio de parche cada

96 horas

 Comprimidos de 0,2 mg

 Ampollas 0,3 mg/ml

Sin tratamiento previo con opioides: ½ parche de 35mg

En tratamiento previo con opioides 2º escalón: 35mg

 Desarrollo lento de dependencia física

 

Precaución en insuficiencia hepática.

 

Consenso donde se la considera como el fármaco de elección para el paciente anciano. Y está indicado para pacientes dializados

 

La naloxona solo antagoniza de forma parcial sus efectos. 

Con Ketocorolaco y benzodizepinas depresión del centro respiratorio

 

Ineficacia al asociar Carbamazepina, Fenobarbital y fenitoina

TAPENTADOL

Palexia; Yantil

Presentaciones: 25-50-100-200-250 mg

Liberación prolongada, /12h

Sin tratamiento previo con opioides: 25-50 mg/12h

En tratamiento previo con opioides 2º escalón: 50 mg/12h

Rubor, Ansiedad, Depresión, cefaleas.

Suma de efectos con depresores del SNC

Disminución de efectos con agonistas parciales (Buprenorfina) y agonistas/antagonistas mixtos (pentazocina) 

No evaluado en antecedentes de convulsión.

Reducción ligera de motilidad intestinal.

 

Agonista con menor dependencia física

 

Menor influencia que otros opioides en la insuficiencia hepática y renal 

HIDROMORFONA

Comprimidos de liberación prolongada/ 24 horas

Jurnista 4, 8, 16, 32 mg

Se puede titular con 4-8 mg cada 24 horas

Euforia

 Suma de efectos con depresores del SNC (incluido alcohol), bloqueantes musculares.

Agonismo parcial con buprenorfina, pentazocina,y nalbufina (no usar juntos)

 NO usar en: Parto, enfermedad o cirugia abdominal como antecedente que predisponga a estenosis del tracto gastrointestinal, postoperatorio, Insf respiratoria o hepática grave, Asma.

 

METADONA

Solución

Comprimidos

Ampollas

Cada 6-8 horas oral

 

Cada 4-6 horas intravenoso

Euforia

 

Desarrollo muy lento de dependencia y de síndrome de abstinencia

 

Con alcohol aumenta la depresión del SNC

Cimetidina y Fluvoxamina aumenta su riesgo de toxicidad.

Barbitúricos, Carbamazepina, fenitoina, fenobarbital, rifampicina, reducen su analgesia y favorecen la abstinencia.

Aumenta la toxicidad de las benzodiacepina, zidovudina y Desipramina 

Tiempo de acción entre 35 horas 

Poco estreñimiento

 

Adaptado de www.1aria.com y Díez Cagigal R (2014). Guía de manejo del paciente oncológico en Atención Primaria y Atención Domiciliaria. Biblioteca Pierre Fabre de Atención Primaria. You & Us SA. Madrid.

Tabla 4.-LOS OPIOIDES MAYORES Y SUS CARACTERÍSTICAS

 

¿CUANDO USAR OPIODES CON FINES ANALGESICOS?

DOLOR ONCOLÓGICO INTENSO

Lo primero que hay que valorar ante un dolor en paciente oncológico es la causa, si se debe a extensión del tumor, compresión, infección, etc.

Una vez conocido el origen del dolor, sino tiene curación, lo trataremos dependiendo de factores como la intensidad, evolución en el tiempo, o tipo.

La intensidad del tratamiento debe ser proporcional a la intensidad del dolor, imprescindible utilizar escalas analógicas, pudiendo saltarnos algún escalón de la escalera terapéutica de la OMS si lo estimamos oportuno.

Disponemos de otros tratamientos alternativos y efectivos para pacientes con dolor oncológico, que debemos considerar si fuese necesario como la RTP, ablación con radiofrecuencia, estimulación eléctrica transcutánea (TENS), técnicas neuroablativas, crío/termoterapia, cirugía paliativa etc., en cuyo caso debemos derivar al paciente a una unidad especializada

 

DOLOR CRÓNICO NO-ONCOLÓGICO INTENSO

Musculoesquelético

La artrosis es enfermedad invalidante por la deformidad y por el dolor que produce, aumenta exponencialmente con la edad.

Para su tratamiento disponemos de fármacos primera línea como el paracetamol y los AINES, que estos fármacos, en ocasiones, no consiguen un alivio óptimo del dolor.

Es en este tipo de pacientes donde la Liga Europea contra el Reumatismo (EULAR) y la Sociedad Americana del Dolor tienen indicado el uso de opioides.

Disponemos de evidencia que avala la eficacia de éstos en artrosis y dolor musculoesquelético en general.

Reducen el dolor, mejoran la calidad de vida, aunque no consiguen mejorar la funcionalidad. Los prejuicios y miedos para su utilización los conocemos bien, el temor a la dependencia y sus posibles efectos secundarios.

Una forma de evitar estos problemas es la reevaluación periódica y continua del tratamiento y de los efectos que tiene en el paciente, evitando la prescripción automática, y ajustándose a las normas de inicio, mantenimiento, y retirada de opioides, y por supuesto la estrecha vigilancia de los que tienen historia de abuso o dependencia a sustancias.

Siguiendo estas recomendaciones, el riesgo de complicaciones es mínimo y el beneficio para el paciente inmenso.

Neuropático

Tenemos para el tratamiento de este tipo de dolor, fármacos del grupo de antiepilépticos (Carbamazepina, Gabapentina, Pregabalina, Topiramato), antidepresivos inhibidores no selectivos de la recaptación de la serotonina y noradrenalina (duloxetina) los antidepresivos tricíclicos (amitriptilina), incluso los antipsicóticos nuevos.

Contamos con evidencia sobre el tratamiento del dolor neuropático con opioides que nos dan un NNT (pacientes necesarios a tratar para que en uno sea efectivo) inferior que la mayoría de los antiepilépticos para conseguir reducción del 50% del dolor.

En caso de dolor neuropático central, los opioides estarían en el segundo escalón, tras Gabapentina o Pregabalina

Para la fibromialgia, los opioides son menos efectivos debido a una reducción de la afinidad de los receptores µ en sitios implicados en el control del dolor.

 

DOLOR IRRUPTIVO INTENSO

Llamamos dolor irruptivo al que aparece de forma brusca, intensa y transitoria sobre un dolor crónico persistente y estable.

Puede aparecer en cualquier tipo de dolor (no-oncológico, oncológico) sin que tomen opioides para controlar su dolor basal.

Las características de este dolor casi siempre son similares a las del dolor de base. Hablamos de dolor incidental, espontáneo o final de dosis.

El dolor incidental es el que se produce por acciones voluntarias (caminar, movimientos en la cama,), por tanto predecibles, y su tratamiento son las formas orales, antes de la actividad. El dolor espontáneo carece de un claro desencadenante, y en su tratamiento se utilizan opioides de acción rápida y corta con pocos efectos secundarios, como el citrato de fentanilo transmucoso o la buprenorfina

El tratamiento del dolor irruptivo se basa, en la medida de lo posible, en su prevención, ya sea evitando los eventos precipitantes o administrando fármacos analgésicos antes de los mismos. Este sería el caso del dolor precipitado por la realización de curas o el aseo por ejemplo. Es fundamental ajustar el tratamiento de base y sus intervalos, utilizando fármacos de rescate en los episodios de dolor por final de dosis y en aquellos que no puedan ser evitados.

La búsqueda en los últimos años de fórmulas con efecto rápido, potente y seguro ha llevado a la disminución del uso de la morfina y oxicodona de liberación rápida en favor de la utilización de fentanilo. Es un opioide lipofílico de rápida absorción a través de las mucosas oral y nasal que permite obtener inicio de la acción analgésica en los 5 a 10 primeros minutos. Las presentaciones disponibles son (tabla 5):

Citrato de fentanilo comprimido transmucoso: En comprimido su formulación efervescente permite una mayor biodisponibilidad y rapidez de acción debido a la acción del ácido cítrico, con efecto analgésico a los 10 minutos de su administración. Ha de situarse el comprimido entre la mejilla y la encía a nivel molar, evitando deglutir o masticarlo, lo que disminuiría su eficacia

O formulado en forma de comprimido con aplicador incorporado que permite la retirada del fármaco cuando el dolor cede o en caso de presentarse efectos adversos. Su eficacia en el control del dolor irruptivo frente a placebo y morfina ha sido confirmada en la literatura.

Fentanilo de administración sublingual: Presenta elevada biodisponibilidad (70%) y alivio eficaz del dolor a los 10 minutos, presentando efecto analgésico a los 5 minutos en el 70% de los pacientes.

Fentanilo intranasal en spray o solución: efectivo a los 5 minutos de la aplicación, con una biodiponibilidad que supera a las presentaciones orales. Especialmente útil en aquellos pacientes con escasa secreción salivar o con mucositis.

 

 

CITRATO DE FENTANILO COMPRIMIDO

Transmucoso oral comprimido para chupar

Effentora 100, 200, 400, 600, 800 µg

Actiq200, 400, 600, 800, 1200, 1600 µg

Se empieza a titular desde la dosis inicial inferior (200 µg)

Tiempo de aplicación: 15 min, sino alivia administrara segunda dosis igual.

Poco estreñimiento

 

Precisa colaboración del paciente para su toma (saliva, no masticar)

Puede retirarse durante la administración

Tiempo de acción entre 15-40 min 

FENTANILO COMPRIMIDO SUBLINGUAL

Sublingual

Abstral 100, 200, 300, 400, 600, 800 µg

Se empieza a titular desde la dosis inicial inferior (100 µg)

 

Tiempo de aplicación: 15-30 min, sino alivia administrara segunda dosis según la primera

Si de 100 a 300 µg dar 100 µg

Si de 400 a 600 µg dar 200 µg

Poco estreñimiento

 

No superar los 4 comprimidos al día

Administración directamente bajo la lengua en la parte más profunda con saliva. No masticar, ni tragar

No comer ni beber hasta estar disuelto todo el comprimido

Tiempo de acción entre 20-240 min

FENTANILO SPRAY NASAL

Pecfent Transmucoso nasal 100, 400 µg/pulv

Acción inmediato

Poco estreñimiento

El fentanilo más rápido.

Tiempo de acción entre 4-20 min

FENTANILO NASAL SOLUCIÓN

Instanyl 50, 100, 400 µg/dosis

Acción inmediato

Poco estreñimiento

El fentanilo más rápido

Adaptado de www.1aria.com y Díez Cagigal R (2014). Guía de manejo del paciente oncológico en Atención Primaria y Atención Domiciliaria. Biblioteca Pierre Fabre de Atención Primaria. You & Us SA. Madrid.

Tabla 5- LOS OPIOIDES MAYORES ÚTILES EN EL DOLOR IRRUPTIVO Y SUS CARACTERÍSTICAS

 

La principal dificultad en el manejo de estos fármacos radica en la ausencia de una correlación clara entre la dosis de opioide de base del paciente y la dosis efectiva, lo que obliga a realizar una titulación individual de la dosis en función de la respuesta al tratamiento.

 

 

DOLOR AGUDO POSTOPERATORIO (DAP)

Es el máximo representante del dolor agudo. Presenta un inicio reciente y una duración limitada, siendo su intensidad máxima en las primeras 24 horas. Aparece debido a la estimulación nociceptiva resultante de la agresión quirúrgica sobre los distintos órganos y tejidos. Esta respuesta es perjudicial, aumentando de forma considerable la morbilidad postoperatoria, prolongando la estancia hospitalaria y los costes económicos.

Se estima que la incidencia del DAP de carácter moderado y severo tras la cirugía abdominal puede alcanzar hasta los 25-75 % pacientes.

 

Estrategias para el manejo y tratamiento de la DAP:

La principal causa de control inadecuado del DAP es la falta de evaluación rutinaria y sistemática. Los instrumentos que nos van a permitir evaluarlo son las Escalas de Medición de Dolor Agudo, estás son:

La escala numérica,

La visual analógica (EVA o VAS)

O en niños, la escala de caras de Wong-Baker, para niños a partir de los tres años y adultos donde la comunicación sea compleja.

Aunque el tratamiento de elección del DAP continúan siendo los opioides por vía intravenosa por ser ésta la más rápida, eficaz y predecible, actualmente existe consenso científico sobre la eficacia clínica de la analgesia multimodal (grado de recomendación IA). Consiste en la administración combinada de fármacos que actúan a diferentes niveles del SN para evitar la transmisión de la información dolorosa.

 

MANEJO OPIOIDES: INICIO, MANTENIMIENTO Y RETIRADA DEL OPIOIDE

INICIO

Comenzar con dosis bajas (10 mg morfina liberación rápida/ 4 h) e ir subiendo con incrementos de un 25-50% de la dosis diaria previa hasta conseguir la desaparición del dolor. Si comenzamos con morfina de liberación rápida/4 h, el paso a formulación retard se hace manteniendo la misma dosis total diaria, pero dividida en dos.

MANTENIMIENTO

Manejar la mínima dosis efectiva. Si precisa dosis de rescate, utilizar un opioide de acción rápida, calcular inicialmente el 10% de la total diaria. Hay que tener en cuenta para la elección del fármaco el tiempo de inicio de la acción, morfina oral de liberación rápida tarda unos 30 minutos en comenzar su efecto y el fentanilo transmucoso alrededor de unos 10.

Es importante recordar que si el paciente precisa 4 dosis/día de rescate, tenemos que subir la dosis basal del opioide.

RETIRADA

Si es posible. Se hará lentamente, en semanas y reduciendo progresivamente la dosis en 25-50% respecto a la anterior. Más lentamente cuanto más tiempo lleve el paciente en tratamiento opioide.

 

COMO TITULAR ADECUADAMENTE LOS OPIOIDES

EMPEZAR CON FÁRMACOS DE VIDA MEDIA CORTA:

Para titular correctamente la dosis necesaria, y evitar la aparición de efectos secundarios, ir aumentando la dosis paulatinamente. Para ello se empieza con una dosis baja/4-6 horas, se pautarán dosis de rescate y ya desde el principio se debe pautar profilaxis antiemética y laxante.

SI EL PACIENTE ESTÁ EN TRATAMIENTO CON OPIOIDES MENORES, HACER LA CORRESPONDIENTE CONVERSIÓN:

Según la relación:

1/ 12 para Morfina/ Codeína,

1/ 10 para Morfina/ Dihidrocodeína y

1/ 4-5 para Morfina/ Tramadol.

NO TIENE SENTIDO COMBINAR OPIOIDES MENORES Y MAYORES.

Es recomendable que el paciente tenga un diario del dolor, donde apunte la intensidad del dolor entre tomas y antes de cada toma, mediante una escala visual analógica (EVA). Debe anotar también los momentos de dolor irruptivo, su intensidad, los factores desencadenantes y la respuesta a los tratamientos de rescate.

LA VARIABILIDAD DE LA BIODISPONIBILIDAD ORAL DE LA MORFINA.

Explican la mayor parte de las diferencias interindividuales en la eficacia analgésica de la morfina, que oscila entre el 15-64%, debido al fenómeno del primer paso hepático. En pacientes con IR: aclaramiento Cr

SI ES POSIBLE, LA TITULACIÓN DEBE HACERSE CON MORFINA ORAL

En casos de dificultad para la ingesta oral, debe utilizarse la vía parenteral cada 4 horas o en infusión continua.

La equivalencia entre morfina subcutánea/oral e intravenosa/oral es de 2/1 y 3/1 respectivamente si el paciente lleva un cierto tiempo con mórficos, pero si ha iniciado el tratamiento muy recientemente, la relación puede llegar a ser de 1/6.

 EL EQUILIBRIO PLASMÁTICO SE CONSIGUE APROXIMADAMENTE TRAS 5 VIDAS MEDIAS.

Debemos esperar por tanto 24–48 horas antes de revaluar; se debe dejar medicación de rescate.

 SE SUMAN LAS DOSIS RECIBIDAS (CRÓNICAS Y DE RESCATE)

Si el dolor está controlado; se recalcula la nueva dosis para 24 horas y se reparte en tomas cada 4 horas.

SI EL DOLOR NO HA ESTADO CONTROLADO A PESAR DE LAS DOSIS DE RESCATE.

La nueva dosis a administrar se obtendrá sumando todas las dosis recibidas el día previo, más un incremento, que en general se recomienda que sea entre 25-50%, e incluso >50% si el paciente valora su dolor en 7-10 en una EVA de 10.

LAS DOSIS DEBEN DE INCREMENTARSE CON CAUTELA

En pacientes con mal estado general, edad avanzada, hepatopatía o insuficiencia renal. El proceso se repite hasta obtener el control completo del dolor.

UNA VEZ CONOCIDA LA DOSIS ÓPTIMA

Se suma la cantidad administrada durante las 24 horas, y se traduce a una dosis equivalente de opiáceo de acción larga.

NO EXISTEN ESTUDIOS COMPARATIVOS DE LA EFICACIA DE LOS DIFERENTES OPIOIDES DE TERCER ESCALÓN

Aunque se asume que la eficacia analgésica de los opioides de tercer escalón es semejante, debido a que no tienen techo analgésico (a mayor dosis, mayor eficacia analgésica).

    

ROTACIÓN DE OPIODES

En ocasiones es necesario tener que rotar (cambiar) los opioides, debido a:

Presencia de efectos adversos o secundarios

Presencia de neurotoxicidad inducida por opioides

Cambio de fármaco por imposibilidad o ineficacia de continuar con la misma:

Retirada de la vía oral por intolerancia, obstrucción o disfagia

Retirada de la vía transdérmica por ineficacia, aumento de temperatura corporal o ambiental

Suspensión dela vía intravenosa por efectos secundarios o cambio a vía subcutánea

 

Para ello podemos utilizar cálculos para la equianalgésia o equivalencia aproximada entre opioides usando las siguientes relaciones de conversión:

1/ 2,5 para Morfina/ Tapentadol

1/ 0,41 para Morfina/ Fentanilo,

1/ 0,58 para Morfina/ Buprenorfina

1/ 0,5 para Morfina/ Oxicodona

1/ 0,2 para Morfina/ Hidromorfona,

 

O utilizar la Tabla 6 de Equianalgesia o equivalencia aproximada entre opioides, teniendo en cuenta que los factores de conversión y dosis equivalente son sólo orientativos, existen diferencias importantes entre las diferentes referencias utilizadas, por lo que hemos utilizado las de equivalencias de menor potencia y, además, es necesario monitorizar la respuesta al pasar de un opioide a otro

Las dosis pueden ser aumentadas o reducidas en casos individuales y según indicación del médico prescriptor.

Cuando realizamos las rotaciones deberemos reducir el opioide nuevo en un porcentaje del 25-50%. Lo mismo realizaremos cuando cambiamos la vía de acceso.

 LA MORFINA HA SIDO CONSIDERADA COMO FÁRMACO DE ELECCIÓN,

Por su gran eficacia, porque existe una amplia experiencia en su uso, porque está disponible en múltiples formulaciones y vías de administración, y porque su coste es bajo.

 

TABLA DE EQUIANALGESIA O EQUIVALENCIA APROXIMADA ENTRE OPIOIDES

 

 BUPRENORFINA

PARCHE TRANSDÉRMICO

8,75 µg/h

(0,2 mg)

17,5 µg/h (0,4 mg)

 

35 µg/h

(0,8 mg)

 

52,5 µg/h (1,2 mg)

70 µg/h

(1,6 mg)

 

 

105 µg/h (2,4 mg)

122,5 µg/h (2,8mg)

140 µg/h

(3,2mg)

-

-

 FENTANILO PARCHE TRANSDERMICO 

 

12,5 µg/hora

 

25 µg/hora

 

37,5 µg/hora

50 µg/hora

 

75 µg/hora

 

100 µg/hora

 

 

 TRAMADOL ORAL

/cada 24 horas

 

150 mg

200 mg

300 mg

 

450 mg

600 mg

NO ADMINISTRAR DOSIS SUPERIORES

 TRAMADOL PARENTERAL /cada 24 horas

 

 

 

200 mg

 

300 mg

400 mg

NO ADMINISTRAR DOSIS SUPERIORES

MORFINA ORAL

/cada 24 horas

15 mg

30 mg

40 mg

60 mg

80 mg

90 mg

120 mg

160 mg

180 mg

210 mg

240 mg

270 mg

 

360 mg

 

 MORFINA SUBCUTÁNEA /cada 24 horas

 

15 mg

 

30 mg

 

45 mg

60 mg

 

90 mg

 

120 mg

 

180 mg

 MORFINA INTRAVENOSA /cada 24 horas

 

10 mg

 

20 mg

 

30 mg

40 mg

 

60 mg

70 mg

80 mg

90 mg

120 mg

 BUPRENORFINA SUBLINGUAL

/cada 24 horas

 

 

 

0,8 mg

 

1,2 mg

1,6 mg

 

 

 

3,2 mg

-

-

OXICODONA ORAL

/cada 24 horas

 

15 mg

20 mg

30 mg

40 mg

45 mg

60 mg

80 mg

 

 

 

 

 

 OXICODONA/ NALOXONA ORAL

/cada 24 horas

 

 

 

20/10 mg

 

 

40/20 mg

 

 

60/30 mg

80/40 mg

 

 

 

 

 

HIDROMORFONA ORAL

/cada 24 horas

 

4 mg

 

8 mg

 

 

16 mg

 

24 mg

 

32 mg

 

40 mg

 TAPENTADOL RETARD ORAL /cada 24 horas 

 

 

100 mg

 

200 mg

 

300 mg

400 mg

 

 

 

 

 

Los factores de conversión y dosis equivalente son sólo orientativos, existen diferencias importantes entre las diferentes referencias utilizadas, por lo que hemos utilizado las de equivalencias de menor potencia y, además, es necesario monitorizar la respuesta al pasar de un opioide a otro

Las dosis pueden ser aumentadas o reducidas en casos individuales y según indicación de su médico.

Arrieta M, Balagué L et al. Guia práctica de cuidados paliativos. Agencia de evaluación de tecnologías sanitarias del País Vasco, 2008. Guía Salud, Guías de práctica clínica en el Sistema Nacional de Salud. www.guiasalud.es

Guía de practica clínica. Uso seguro de opioides en pacientes en situación terminal. Consellería de Salud. Junta de Andalucía. http://www.guiasalud.es/GPC/GPC_458_Opioides_terminal_compl.pdf

Guía de prescripción terapéutica. Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Ministerio de Sanidad y Consumo, 2006.

Boletín Terapéutico Andaluz: Uso de Opioides en el tratamiento del dolor oncológico 2007; 23 (3).

Torrejón M, Fernández J, Sacristán A. Uso de fentanilo en pacientes oncológicos terminales. ¿Está justificado su amplio uso? Inf Ter Sist Nac Salud 2005; 29: 69-73.

Torres LM. Tapentadol retard en el dolor crónico intenso. Rev Soc Esp Dolor 18; 5: 2011

 

Tabla 6.- TABLA DE EQUIANALGESIA O EQUIVALENCIA APROXIMADA ENTRE OPIOIDES.

 

RESUMEN DEL TRATAMIENTO DEL DOLOR.

DOLOR NONICEPTIVO

(Escalera de la OMS)

DOLOR LEVE (EVA < 5)

Paracetamol 0,5- 1 gr/ 6- 8 horas

Metamizol 0,5- 1 gr/ 6- 8 horas

Aines:

Ibuprofeno 400- 600 mg/ 8- 12 horas (máximo 1200 mg/día si el RCV es elevado)

Naproxeno 500 mg/ 12-24 horas

Dexketoprofeno 50 mg/ 8- 12 horas (dosis máxima 150 mg)

Sustituir en caso de no mejoría o asociar en caso de mejoría parcial (por ejemplo: Paracetamol + Aine cada 8- 12 horas/ conjuntos o alternos en mitad de tiempo).

 

DOLOR MODERADO (EVA 5- 7)

Asociar Paracetamol + Tramadol en adultos de 25- 100 mg/ 6- 8 h (dosis máxima 300 mg/día). En ancianos o pacientes con IRC iniciar: 25 mg/ 12- 24 horas. Aumentar cada 3 días. Efecto en 48 horas

Si mejora el dolor, valorar Tramadol retard cada 12 horas.

 

DOLOR INTENSO (EVA 8-10)

Morfina

Inicio 5-10 mg/ 4 horas vía oral (ancianos 2,5- 5 mg/4 horas).

Doblar la dosis inicial si tomaba opiáceos menores y suprimir los opiáceos menores.

Ajustar la dosis diariamente y si mal control del dolor aumentar dosis diaria 25-50 %.

Solución acuosa de morfina 2 mg/ml (100,250 ml); 20 mg/ml (20, 100 ml) o morfina sulfato comp 10 y 20 mg vía oral.

Formas retard

Proponer si el control del dolor dura más dE 3 días;

Informar de dosis de rescate (1/3-1/6 de la dosis total), si lleva parches usar morfina oral;

Inicio de acción de los parches y duración de 15 a 17 horas

Cada 12 horas vía oral: MST continuos®

Cada 3 días parches de Fentanilo: Dosis de adulto inicial 25 µg; en ancianos y bajo IMC iniciar con 12 µg.

Otras alternativas: Tapentadol, Oxicodona (+ Naloxona)

DOLOR IRRUPTIVO

Asociar a la Morfina + Fentanilo de acción rápida

Comprimidos transmucosos. Se frotan en la mucosa bucal. Dosis inicial 200 µg. Sino presenta mejoría en 15- 30 minutos, se administra otro comprimido de la misma dosis, en el caso de citrato de fentanilo o de dosis ajustada en fentanilo sublingual. (ver tabla 5)

Valorar el fentanilo intranasal en casos de mucositis, boca muy seca o imposibilidad de utilizar la vía oral.

Dosis inicial de 50 µg pulverizados en una fosa nasal. Es de acción ultrarrápida. Si no presentara una mejora del dolor de 10 minutos, se administrará otra dosis en la fosa nasal.

DOLOR NEUROPÁTICO

DOLOR NEUROPÁTICO

Amitriptilina:

Dosis inicial 10 mg/ día y aumentar según tolerancia, hasta 75 mg/ día (máxima 150 mg/d).

Duloxetina

Dosis inicial 30 mg/ día y aumentar según tolerancia, hasta 60 mg/ 12 horas (máxima 120 mg/d).

Si no hay mejora, asociar o sustituir por Gabapentina.

Dosis inicial 100 mg/ 8 horas y aumentar según tolerancia, hasta 300 mg/ 8 horas (máxima 3600 mg/d).

Pregabalina

Dosis inicial 25-50 mg/ 12 horas y aumentar según tolerancia, hasta 150 mg/ 12 horas (máxima 600 mg/d).

 Si no mejora, asociar Tramadol

Dosis de inicio 50 mg/ día (Máxima 400 mg/ día)

Dentro de los tratamientos de segunda y tercera línea, encontramos la lidocaína y la capsaicina tópicas (sin evidencias)

Si no mejora, morfina oral

 

DOLOR NEURÁLGICO

Carbamazepina:

Dosis inicial 100 mg/ 12 horas y aumentar cada 48 horas según tolerancia de 100- 200 mg/día; dosis habitual 400- 800 mg/día

Si no mejora, sustituir por Gabapentina.

Dosis inicial 100 mg/8 horas y aumentar según tolerancia, hasta 300 mg/8 horas (máximo 3600 mg/día)

Si no mejora, asociar Tramadol

Dosis de inicio 50 mg/ día (Máxima 400 mg/ día)

 Si no mejora Morfina oral

Adaptado de Boletín de Información Farmacoterapéutica de Navarra: “Dolor neuropático y tratamiento. Muchas preguntas en el aire”. http://www.navarra.es/home_es/Temas/Portal+de+la+Salud/Profesionales/Documentacion+y+publicaciones/Publicaciones+tematicas/Medicamento/BIT/Vol+19/BIT+Vol+19+N+1.htm

González Moneo MJ, Pérez Villarroya JC. Guía terapéutica Dolor. Atención al paciente terminal. Epicondilitis. AMF 2014; 10(6): 319-25.

Tabla 7. RESUMEN DEL TRATAMIENTO DEL DOLOR.

 

TÉCNICAS INTERVENCIONISTAS

Han de valorarse de forma precoz y asociadas a cualquier escalón analgésico con objetivo de optimizar el control del dolor, disminuir el consumo analgésico y, en consecuencia, mejorar la calidad de vida del paciente. Su papel más relevante se da en aquellos casos en los que no se logra control analgésico a pesar de un tratamiento sistémico adecuado o cuando los efectos secundarios son intolerables y no permiten alcanzar unas dosis de fármacos efectivas

 

TERAPIA INTRATECAL

Se realiza mediante la infiltración de fármacos a nivel intrarraquídeo empleando una bomba infusora conectada a un catéter. Los tratamientos utilizados son los opioides, anestésicos locales, agonistas α-2 o ziconotide. El bloqueo de la transmisión nociceptiva a este nivel produce un alivio considerable del dolor en pacientes refractarios a otros tratamientos, estando limitado su uso por el riesgo de complicaciones mayores que restringen su implantación a centros con experiencia y capacidad de seguimiento de los pacientes. Las complicaciones más temidas, aunque poco frecuentes, continuan siendo la infección y la lesión neurológica por lesión accidental de una raiz nerviosa.

Las características del dispositivo y su carácter más o menos permanente ha de valorarse en función de la expectativa de vida del paciente y de su previsión de uso únicamente a nivel hospitalario o en domicilio. Las opciones varían desde la colocación de catéteres que permiten la administración de fármacos desde un sistema de perfusión externo hasta la utilización de dispositivos totalmente implantables en los que la bomba de infusión se inserta quirúrgicamente a nivel de la pared abdominal o en región supraglútea. La implantación de estos dispositivos ha demostrado no sólo ser efectiva en el control del dolor y la disminución de los efectos secundarios del tratamiento analgésico, sino que además se ha asociado a un aumento de la supervivencia a los 6 meses en comparación con aquellos pacientes que reciben únicamente tratamiento médico

 

TÉCNICAS NEUROABLATIVAS

Intentan lograr una modificación en la transmisión nerviosa del estímulo doloroso a diferentes niveles mediante la infiltración de alcohol o fenol o la lesión térmica por radiofrecuencia. Es preciso utilizar técnicas de imagen (TAC, RNM o fluoroscopia según la vía de abordaje) para garantizar la correcta localización y evitar lesionar estructuras adyacentes. Algunas de ellas son:

Ablación del plexo celiaco: Útil en dolor abdominal de origen visceral localizado a nivel supraumbilical. Ofrece control del dolor de bueno a excelente en el 89% de los pacientes en las 2 primeras semanas tras su realización, manteniéndose su efecto analgésico en el 90% de los pacientes que continúan con vida 3 meses después de la misma. Las complicaciones más habituales son la hipotensión, la diarrea o la lumbalgia, y, en menor medida, las alteraciones neurológicas, incluyendo la paraplejia.

Bloqueo del plexo hipogástrico superior: Recoge la sensibilidad de órganos urogenitales, colon descendente y recto, siendo útil su bloqueo en caso de dolor asociado a patología neoplásica en región pélvica. Proporciona control analgésico bueno en un 72% de los pacientes y moderado en 28%, manteniéndose sus efectos a los 3 meses y asociándose a una disminución en el consumo de opioides.

Simpatectomía lumbar: Indicada en dolor visceral ocasionado por tumores infraumbilicales. Se realiza un bloqueo de las cadenas ganglionares simpáticas lumbares con alcohol o fenol o mediante termocoagulación por radiofrecuencia. Puede presentarse hipotensión tras su realización que habitualmente responde a fluidoterapia. Entre sus complicaciones figuran la lesión renal, la inyección intravascular, intramuscular o intradural y la neuritis.

Bloqueo del ganglio impar: Recoge las aferencias dolorosas procedentes de la región sacrococcígea y pelvi-perineal, aliviando el dolor ocasionado por el cáncer de recto, además del dolor secundario a la cirugía de amputación abdominoperineal y la proctitis rádica.

 

DESACTIVACIÓN DE PUNTOS GATILLO

Resulta común el desarrollo de patología musculoesquelética en pacientes oncológicos con aparición de áreas de contracción dolorosa y limitación funcional asociada (los denominados puntos “trigger”). Su desactivación mediante la infiltración de anestésico local o punción con aguja seca puede proporcionar un control analgésico adecuado, debiendo valorarse la administración de toxina botulínica en aquellos casos en los que no se logra un efecto sostenido en el tiempo.

 

RADIOTERAPIA EN EL TRATAMIENTO DEL DOLOR POR METÁSTASIS ÓSEAS

La radioterapia ha demostrado en repetidos estudios su utilidad en el tratamiento del dolor por metástasis óseas, ofreciendo alivio del mismo en un 50 a 80% de los pacientes y completo control del dolor en hasta un tercio de los casos. Su efecto es sostenido en el tiempo, manteniéndose el efecto analgésico durante más de un año en la mayoría de los pacientes e incluso de forma permanente en algunos casos. Esta mejoría clínica se acompaña de una disminución de las necesidades analgésicas.

 

TRATAMIENTOS COMPLEMENTARIOS

Existen una gran variedad de tratamientos alternativos que pueden tenerse en consideración en el tratamiento del paciente oncológico con dolor. La fisioterapia puede ser de utilidad en el manejo de estos pacientes, sobretodo en aquellos casos en los que el desarrollo de la enfermedad o sus complicaciones llevan a inmovilización prolongada. Otras opciones incluyen técnicas como la acupuntura, la aromaterapia, la homeopatía, la hipnosis, los masajes, la musicoterapia, la reflexología o las técnicas de relajación.

 

 

BIBLIOGRAFIA:

Cáncer Colorrectal. Red Gallega de investigación de Cáncer colorrectal (REGICC). En prensa. 2015

Arrieta M, Balagué L et al. Guía práctica de cuidados paliativos. Agencia de evaluación de tecnologías sanitarias del País Vasco, 2008. Guía Salud, Guías de práctica clínica en el Sistema Nacional de Salud. www.guiasalud.es

Boletín de Información Farmacoterapéutica de Navarra: “Dolor neuropático y tratamiento. Muchas preguntas en el aire”.

http://www.navarra.es/home_es/Temas/Portal+de+la+Salud/Profesionales/Documentacion+y+publicaciones/Publicaciones+tematicas/Medicamento/BIT/Vol+19/BIT+Vol+19+N+1.htm

Boletín Terapéutico Andaluz: Uso de Opioides en el tratamiento del dolor oncológico 2007; 23 (3).

Díez Cagigal R (2014). Guía de manejo del paciente oncológico en Atención Primaria y Atención Domiciliaria. Biblioteca Pierre Fabre de Atención Primaria. You & Us SA. Madrid.

González Moneo MJ, Pérez Villarroya JC. Guía terapéutica Dolor. Atención al paciente terminal. Epicondilitis. AMF 2014; 10(6): 319-25.

Guía de práctica clínica. Uso seguro de opioides en pacientes en situación terminal. Consellería de Salud. Junta de Andalucía.

http://www.guiasalud.es/GPC/GPC_458_Opioides_terminal_compl.pdf

Guía de prescripción terapéutica. Agencia española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Ministerio de Sanidad y Consumo, 2006.

Torrejón M, Fernández J, Sacristán A. Uso de fentanilo en pacientes oncológicos terminales. ¿Está justificado su amplio uso? Inf Ter Sist Nac Salud 2005; 29: 69-73.

Torres LM. Tapentadol retard en el dolor crónico intenso. Rev Soc Esp Dolor 18; 5: 2011

Compartir artículo: